Las Tierras Altas previamente consideradas como un lugar extraño y temible por los escoceses de las Tierras Bajas fueron redescubiertas en la Edad Romántica. Los escritos de Sir Walter Scott contribuyeron sobremanera a que esto ocurriera. Así, las excursiones a las Tierras Altas se pusieron de moda a principios del siglo XIX a consecuencia de las visitas de la reina Victoria a Escocia y en particular al castillo de Balmoral. El uso de la tela escocesa (tartan) en todo tipo de decoración, aseguró que este género tradicional de estas tierras, antiguamente prohibido por el gobierno tras la batalla de Culloden, se convirtiese en el emblema no sólo de las Tierras Altas sino de todo lo escocés, situación que perdura hasta el día de hoy.
Esta rica y variada historia es uno de los motivos por los cuales, a pesar de que en 1707 se suspendiese el Parlamento escocés, la nación nunca perdiese su identidad sino que por el contrario retuvo su propio sistema legal, educativo y eclesiástico, que se ha visto consolidado por el nuevo Parlamento escocés con sede en Edimburgo, el cual ha contribuido sobremanera a la construcción de una identidad nacional. La sede del parlamento escocés abre sus puertas en 2003 y da la bienvenida a todo el que desee visitarla.