Los 4.000 años que siguieron a la construcción de monumentos tales como el extraordinario monumento megalítico Calanais Stones en las islas del oeste y el imponente Ring of Brodgar en las islas Orcadas presenciaron el paso de los romanos y la llegada de los escoceses mismos desde Irlanda. En aquel periodo, Escocia misma estaba forjándose una identidad, como prueba el hecho de que Kenneth MacAlpin se coronase como rey de los escoceses, lo que marcaría el inicio del reino escocés que abarcaría el periodo comprendido entre la mitad del siglo IX hasta finales del XIII.