La dinastía de los Estuardo, fue la responsable de la construcción de castillos y palacios grandiosos como los que se pueden visitar hoy día en Stirling, Falkland, Linlithgow y Edimburgo. La figura más famosa de los Estuardo es la de María Estuardo, reina de los escoceses, cuya memoria ha quedado grabada en muchos lugares de Escocia debido a los viajes que la monarca realizó por Escocia, hospedándose en castillos, monasterios, etc. desde el castillo de Balvenie, en el norte, hasta el priorato de Whithorn en Galloway, en el sur.
El rey Jacobo VI de Escocia, hijo de María Estuardo, se convirtió en Jacobo I de Gran Bretaña con la Unión de las dos Coronas en el año 1603. El siglo XVII estuvo marcado por los conflictos de carácter religioso que terminaron con el exilio de los Estuardo y el levantamiento de sus seguidores, los jacobitas.
El príncipe Carlos Eduardo Estuardo, tataranieto del rey Jacobo VI, nació en el exilio en Italia y se declaró el heredero con derecho al trono. Desembarcó en la localidad de Eriskay en las islas del oeste en 1745 desencadenando una serie de eventos que cambiaron para siempre la fisonomía de las Tierras Altas. Su campaña terminó en 1746 en las praderas de Culloden Moor, en las cercanías de Inverness, donde las fuerzas gubernamentales vencieron a los jacobitas en la última batalla que tuvo lugar en tierras británicas. Puede visitar éste, el más sangriento de los campos de batalla, en el centro de información de Culloden, actualmente gestionado por la fundación The National Trust of Scotland.